La publicidad que educa

En 1921 el Muralismo fue utilizado en México para educar; entre otras cosas.  José Vasconcelos, siendo secretario de Educación Pública, se percató del analfabetismo con el que subsistía el pueblo mexicano y creyó que si había una manera de erradicarlo tenía que ser de una forma clara y didáctica para lo cual llamó a esta labor a grandes pintores como Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros. Ellos comenzaron a plasmar la historia en enormes paredes que estaban a la vista del pueblo, historias e ideas que poco a poco contagiaron,  acompañaron y educaron  a la población y que hasta la fecha son considerados parte importante de la historiografía de nuestro país.

Actualmente, el muralismo contemporáneo tiene otro objetivo alejado de educar a la sociedad, se considera simplemente un detalle decorativo. Pero existe algo que sí nos acompaña a todos lados, ya que la llevamos en nuestros smartphones: la publicidad digital.

La publicidad digital en México es un reflejo de la sociedad, un reflejo de lo que como diseñadores sabemos, y en mi opinión, nos estamos contagiando de la forma de hacer publicidad de países que solo buscan vender sin trasfondo, que convencen a los usuarios de comprar y consumir a través de mentiras, promesas falsas y/o tácticas retóricas para convencer especialmente a  usuarios con poco criterio crítico o con un nivel bajo de educación.

¿Por qué no intentar educar al pueblo a través de lo que mejor sabemos hacer? ¿Por qué no utilizar obras famosas en la publicidad? ¿Por qué no hacer publicidad más inteligente en un país donde 65.5 millones de personas utilizan Internet (ENDUTIH 2016) y 4 millones 749 mil 057 personas no saben leer ni escribir (INEGI)? ¿Por qué no ocupar estos datos para erradicar el analfabetismo en México y de paso educar artísticamente a las generaciones de niños, jóvenes y adultos que viven en México?

Estoy convencida de que es cierto que somos el resultado de todo lo que vemos, de lo que estudiamos, de los libros  que leemos, de los viajes que realizamos, de la música que escuchamos;  entonces ¿por qué no compartir lo que hemos aprendido? Debemos estar conscientes de que lo que hacemos, puede estar en manos de un niño, una persona de la tercera edad, una persona discapacitada, y/o llegar a personas de otros países. Como diseñadores, tenemos en nuestras manos la oportunidad y la facilidad de aportar algo a nuestra gente, de transmitir grandes mensajes, de vender grandes ideas, pero también la responsabilidad del cómo logramos todo esto.

La publicidad digital educadora en un país como México puede parecer un poco imposible, pero ¿por qué no intentarlo?

Por Diana Cruz Enciso  estudiante de Diseño Gráfico de la UAM -A

Comparte
Categories: Diseño and Publicidad.